jueves, 4 de octubre de 2007

EN EL MAR, LA VIDA ES MÁS SABROSA...


Es la letra que compuso el argentino Leo Marini. La cantaba al lado de la Sonora Matancera. Luego Tin Tán la hizo famosa en México, hasta que llegaron las burdas secuelas de “La Risa en Vacaciones”. Hasta ahí todo iba bien con esta rolita.

Ahora, los escoceses ya la reinvindicaron.

“En el mar la vida es más sabrosa” podría ser la música de fondo para el proyecto ecológico The Pelamis, diseñado por la empresa Pelamis Wave Power, la cual pretende instalar granjas de energía renovable sobre el vaivén de las olas.

El mecanismo es sencillo. The Pelamis consta de varios tubos flotantes, conectados entre sí. Cada tubo tiene dentro de sí un generador de electricidad mediante un sistema hidráulico, que se activa gracias al movimiento de arriba a abajo del mar.



La capacidad de generación de esta máquina es de 2.5 a 3 megawatts de electricidad por unidad, suficiente para dar luz a 1,500 hogares hogares.

Una granja como The Pelamis para generar 30 megawatts de energía cabe en un kilómetro cuadrado de mar y se destinaría para dotar de electricidad a 20 mil viviendas.

Veinte máquinas como esta le brindaría luz, siempre, todo el año, a una ciudad como Edimburgo.
Por lo pronto, Portugal es el primer país que está apuntado en la lista para experimentar con The Pelamis. Acaba de comprar uno de estos artefactos, con claras intenciones de adquirir más en el futuro.

“La energía del viento es más simple que la tecnología del poder de las olas, y quizá hacen falta algunos años para madurar la idea. La investigación debe continuar. Si pensamos en el primer aeroplano que el hombre inventó, quizá el mejor sistema no ha sido desarrollado todavía”, reconoce Teresa Ponte, del Instituto Nacional de Energía, Tecnología e Innovación de Lisboa.

¿Y LOS ‘PEADUCTOS’, PA’ CÚANDO?
En Jalisco, que no en el mar sabroso, la Comisión Estatal de los Derechos Humanos y la Secretaría de Vialidad y Transporte están enfrentados por la implementación del Viaducto López Mateos cada fin de semana.

El debate es ocioso, por supuesto. Pese a todo, hay un resquicio para sentir que la realidad podría estar cambiando. Pocas veces una instancia de Derechos Humanos en México aboga por los peatones, esos simples puntos que, sin embargo, hacen de la ciudad una verdadera ciudad.

En todo este asunto lo que realmente importa es la dimensión humana. Pero parece que el Gobierno de Emilio González Márquez ha caído en un escollo. ¿Cómo es posible que se publicite con bombo y platillo una Gran Alianza por Jalisco, el gran proyecto del Gobernador, si en el patio público de su casa no es posible poner orden?

Los peatones también necesitan un espacio, más allá de Vías Recreativas. Y las bicicletas también. Y el transporte colectivo, de calidad. La Gran Alianza por Jalisco y sus supuestos teóricos no deberían de ser sólo para automovilistas.



Hay necesidades apremiantes de las que ni siquiera se habla.

¿Y los derechos de vía para los peatones, los ‘peaductos’? ¿Y los espacios ordenados para un transporte público de calidad? ¿Y las ciclovías? ¿Y el uso eficiente de la energía y el espacio de la ciudad?

¿Esos, pa’ cuándo? ¿Hasta que el 70 por ciento de la población que no se traslada en auto presente una queja ante Derechos Humanos?

Más información: http://greenhousemexico.blogspot.com/2007/09/y-si-fuera-al-revs.html


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