jueves, 12 de julio de 2007

ENERGIA CREATIVA

William Kamkwamba tiene 19 años y no es ingeniero. Ni siquiera terminó la escuela. Él no entiende de física y fórmulas numéricas. Pero volcó su imaginación. La hizo volar.

Su ingenio y el afán de sobrevivir a circunstancias adversas lo llevó a construir un generador eólico en su pequeña comunidad de Malawi, en África.

Con 16 dólares en la bolsa, cadenas de una vieja bicicleta y pedazos de madera inservible y plásticos, inició la confección de un molino de viento de 12 metros de altura para dar energía a varios focos y un radio.

Esta idea podría parecer insuficiente y absurda de no ser porque Malawi vive una economía de subsistencia, empeorando el panorama social con una deuda externa que no cede y una fuerte dependencia a productos y energía del exterior.

Con 13 millones de habitantes, en el país de William las cosas no parecen fáciles: el 14 por ciento de la población tiene SIDA y la esperanza de vida es de tan sólo 43 años. Por eso un generador de electricidad es casi cuestión de vida o muerte.

DE LA MISERIA A INTERNET

El buen invento ecológico y creativo de William significó la vía perfecta para conocer a Emeka Okafor, una de las organizadoras del TED Conference que año con año impulsa a "thinkers and doers": personas innovadoras y proactivas que mejoran la calidad de vida en el mundo.

A raíz de este encuentro, William pudo conocer por vez primera el Internet y las computadoras, la realidad virtual y los medios electrónicos como posibilidad de expasión de sus propias ideas. También logró montar un blog peculiar en el ciberespacio: sencillos consejos para afrontar la sequía, la pobreza y la falta de energía en Malawi.

En sólo dos semanas, Google registró más de 20 mil entradas a su sitio y varios periódicos europeos publicaron su historia.

Andrew Heavens, un periodista de Sudán, advierte que la historia de William es el reflejo de un giro que las nuevas generaciones de africanos sumidos en la pobreza han decidido provocar: los gobiernos africanos y las instituciones oficiales son demasiado lentas para los agigantados pasos de la creatividad puesta en acción.Y por eso hay que hacer. No esperar.

Con la fortuna del viento y su generador de electricidad, ahora William es el encargado de suministrar batería a los pocos teléfonos celulares de su comunidad y alimentar la batería de su primera computadora portátil.

Para William, que no sabe de números y abandonó la escuela a los 14 años, el viento sopla a favor.

FOTOS: Creative Commons.
Blog de William: http://williamkamkwamba.typepad.com/

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